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¿Es Carlos Castro el candidato que puede unir a las izquierdas en Los Cabos?

En la carrera por la sucesión municipal de Los Cabos rumbo a 2027, comienzan a definirse perfiles que, más allá de las aspiraciones personales, reúnen condiciones políticas para competir dentro del complejo tablero de Morena y de los aliados PT y PVEM. Uno de ellos es Carlos Castro Ceseña, quien desde la Dirección Municipal de Desarrollo Social ha decidido levantar la mano para buscar la candidatura a la Presidencia Municipal.

No se trata de un improvisado. Su trayectoria ha transitado prácticamente por todos los niveles del servicio público: ha sido regidor, diputado local, representante del Gobierno del Estado en Los Cabos y ha ocupado diversas responsabilidades dentro de la administración municipal. Esa experiencia le ha permitido construir una red de relaciones que hoy lo coloca como uno de los cuadros con mayor conocimiento de la administración pública local.

A diferencia de otros aspirantes que dependen exclusivamente de una corriente política, Carlos Castro ha procurado mantener puentes abiertos con los distintos grupos que conviven dentro de Morena. Su cercanía con el gobernador Víctor Castro Cosío es conocida, pero también mantiene una relación institucional y política con el llamado Grupo Los Cabos, encabezado por la familia Agúndez, que actualmente concentra buena parte del poder político en el municipio.

Esa capacidad de diálogo podría convertirse en una de sus principales fortalezas cuando llegue el momento de las definiciones.

Además, Carlos Castro representa una generación distinta. Es un político joven, nativo de Los Cabos, condición que pesa en un municipio donde cada vez cobra mayor fuerza la demanda de que sean los propios cabeños quienes gobiernen el destino turístico más importante de Baja California Sur.

Su apellido tampoco pasa desapercibido. Es hijo del exalcalde Manuel Castro Castro, una figura con presencia histórica en la política municipal. Sin embargo, Carlos ha buscado construir una carrera propia, transitando por cargos de elección popular y responsabilidades administrativas que le han permitido generar identidad política más allá del legado familiar.

Su estrategia parece clara: esperar que dentro de la coalición de izquierda prevalezca el criterio de la competitividad y que, en la negociación por la paridad de género, Los Cabos sea reservado para un candidato hombre. Si ese escenario se concreta, sus posibilidades de aparecer en la boleta aumentarían considerablemente.

Hasta ahora, su principal activo es que genera más consensos que confrontaciones. No es un político identificado por escándalos públicos ni por conflictos internos de gran calado. Por el contrario, dentro de la clase política se le reconoce como un operador institucional y un funcionario con capacidad de negociación.

También mantiene una percepción favorable entre familias nativas del municipio y ha logrado construir canales de comunicación tanto con el sector empresarial como con diversos actores sociales, algo que pocos perfiles pueden presumir en un municipio donde las divisiones políticas suelen ser profundas.

Sin embargo, el camino está lejos de ser sencillo.

En Morena, la competencia será intensa. La definición dependerá de factores como las encuestas, los acuerdos nacionales, la paridad de género y, sobre todo, de la capacidad de cada aspirante para demostrar que garantiza unidad y competitividad electoral.

Carlos Castro deberá convencer no sólo a la militancia, sino también a quienes toman las decisiones dentro del movimiento de que representa la mejor opción para conservar la alcaldía en manos de la Cuarta Transformación.

Por ahora, su nombre ya forma parte de la conversación política. No encabeza los reflectores con estridencia, pero tampoco pasa inadvertido. En política, muchas veces los perfiles que avanzan con discreción terminan siendo los que llegan más lejos.

Y Carlos Castro Ceseña parece decidido a demostrar que su momento apenas comienza

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