Guadalajara, Jalisco, 30 de abril de 2026. En el marco del Congreso de la Carne y Proteína Animal 2026, la Asociación Mexicana de Productores de Carne (AMEG) reafirmó que el sector productor de carne es una pieza clave para alimentar a México, generar empleo, fortalecer comunidades rurales e impulsar una cadena de valor más competitiva y sostenible. La asociación subrayó que la ganadería bovina debe entenderse como una actividad económica estratégica que articula campo, industria, comercio y estabilidad social.
Enrique López, director general de la AMEG, explicó que la carne es resultado de un proceso largo que va de la gestación y el desarrollo del becerro, al pastoreo, la engorda intensiva, el sacrificio, el corte y la distribución. Subrayó que el segundo eslabón de la cadena –integrado por corrales de engorda, rastros, empaque y distribución TIF– es donde se genera buena parte del valor económico del sector. Ese segundo eslabón, representado por la AMEG, agrupa 360 corrales de engorda en 14 entidades del país, con un inventario cercano a 2.2 millones de cabezas y una extracción anual de 4.5 millones de animales finalizados, de entre 550 y 600 kilos, que generan 300 mil empleos y aportan 70% de la oferta bajo sistema TIF.
López destacó también que la prioridad de los productores de carne es satisfacer el mercado interno. Señaló que la carne producida en México abastece primero a las familias mexicanas y que sostener esa oferta requiere una cadena funcional, con condiciones sanitarias adecuadas y capacidad para mover ganado y carne con eficiencia en todo el país. Añadió que, detrás de cada corte de carne, hay una cadena compleja, en la que cualquier afectación sanitaria o logística impacta no solo a la operación de los corrales y rastros, sino también al empleo, al abasto y a la competitividad del país.
En este contexto, la AMEG reconoció la decisión de eliminar de la política de arancel cero a las importaciones de carne bovina de países sin Tratado de Libre Comercio, particularmente la proveniente de Brasil, como una medida responsable para ordenar el mercado y proteger al productor nacional. La asociación destacó que el establecimiento de un cupo de importación de hasta 70 mil toneladas sin arancel, ayuda a evitar el ingreso de volúmenes adicionales de carne proveniente de mercados que compiten bajo condiciones regulatorias, sanitarias y de calidad distintas a las que cumple la carne mexicana, y fortalece la soberanía alimentaria al respaldar a la industria nacional.
Por su parte, Vicente Torres, vicepresidente de la AMEG, señaló que la sanidad no es negociable y reconoció el trabajo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, del SENASICA y del OIRSA en materia de regionalización, control e inspección frente al gusano barrenador. Explicó que, desde 2024, la movilización del ganado desde el sureste y centro del país hacia los corrales del norte y del Bajío se realiza bajo un esquema de revisión en origen y una segunda inspección en puntos de verificación federal. Sin embargo, advirtió que la insuficiencia de personal y de puntos de inspección genera retrasos de entre 15 y 20 horas, lo que afecta el bienestar animal, incrementa las mermas, eleva los costos y reduce la eficiencia productiva.
Torres hizo un llamado para que la SADER, SENASICA y OIRSA cuenten con más presupuesto, inspectores y capacidad operativa para realizar de manera eficiente sus funciones de vigilancia, certificación y tratamiento. Reiteró que los productores ya participan activamente en la vigilancia sanitaria mediante revisión de origen, documentación, tratamientos, identificación individual y trazabilidad, así como inversión en infraestructura para detectar, aislar y atender riesgos. “No pedimos menos vigilancia; pedimos más capacidad institucional para que la vigilancia funcione mejor”, resumió.
La asociación también subrayó que la carne mexicana sigue siendo un producto inocuo y sano, y que el conflicto no está en la seguridad del producto final, sino en las afectaciones económicas y operativas que hoy genera la movilización. Enrique López reiteró que la solución de largo plazo al gusano barrenador no está en limitar indefinidamente el movimiento del ganado, sino en atacar de fondo el ciclo de la plaga. “El verdadero vector de contagio es una mosca que vuela, por lo que la herramienta más efectiva para erradicarla es la liberación intensiva de moscas estériles, acompañada de vigilancia epidemiológica y coordinación entre autoridades y productores”, afirmó.
Finalmente, la AMEG destacó el programa AMEG Carbono Negativo 2026-2032, desarrollado con CNOG y FIRA, orientado a demostrar que la ganadería mexicana puede ser parte de la solución ambiental. Asimismo, señaló que, rumbo a la revisión del TMEC, México debe impulsar el reconocimiento de la regionalización sanitaria y de los sistemas de clasificación de carne vigentes en América del Norte, a fin de asegurar condiciones justas para la exportación de la carne bovina mexicana. La asociación reiteró su disposición a seguir colaborando con las autoridades para construir soluciones que fortalezcan el abasto y den certidumbre a una actividad estratégica para el campo y la economía del país.


