Los Cabos

El machismo también perjudica a los hombres; urge transformar las masculinidades

San José del Cabo.-El país registra avances hacia una mayor igualdad de género, pero éstos han sido impulsados principalmente por los movimientos y demandas de las mujeres, mientras los hombres todavía enfrentan resistencias para abandonar prácticas y privilegios asociados con el machismo, afirmó el investigador de la Universidad Veracruzana, Benno George Álvaro de Keijzer.

Entrevistado en el marco de su conferencia “Masculinidades: cuidados, vínculos y envejecimiento”, el especialista, quien ha trabajado en el Instituto de Salud Pública y en el Centro de Estudios de Género en Xalapa, señaló que existe una fuerza creciente encaminada a incorporar nuevas formas de masculinidad dentro de un modelo más amplio de democracia familiar.

Explicó que su participación busca complementar los esfuerzos que desde hace años se desarrollan mediante talleres, materiales de sensibilización y espacios de reflexión, con el propósito de contribuir a que los hombres comprendan qué significa ejercer las masculinidades en el siglo XXI.

De Keijzer sostuvo que los cambios sociales no han surgido principalmente de un movimiento organizado por los hombres, sino como respuesta a las transformaciones impulsadas por las mujeres en distintos ámbitos, desde la familia hasta los espacios laborales, legales y políticos.

“Trabajar masculinidades o desde una perspectiva crítica de masculinidades es convocar a los hombres a que entendamos mejor estos procesos de cambio”, señaló.

El investigador destacó que uno de los objetivos centrales es que los hombres reconozcan que el machismo no solamente genera consecuencias negativas para las mujeres, sino también para ellos mismos.

En ese sentido, consideró que avanzar hacia la igualdad de género puede traducirse en mejores condiciones de bienestar para ambos sexos y para las futuras generaciones.

Persisten resistencias y privilegios

El especialista reconoció que todavía existe resistencia en buena parte del país debido al peso cultural del machismo y a posiciones conservadoras que dificultan la transformación de los roles tradicionales.

Mientras las mujeres han cuestionado y modificado con mayor rapidez las nociones tradicionales sobre lo que significa ser mujer, los hombres permanecen rezagados en este proceso, apuntó.

Añadió que también debe reconocerse que los hombres continúan disfrutando de privilegios construidos históricamente, algunos de los cuales se buscan conservar pese a que no necesariamente generan bienestar para ellos y sí pueden producir malestar y desigualdad en las mujeres.

Por ello, consideró necesario que los hombres participen activamente en la transformación de las relaciones familiares y sociales, en lugar de asumir una posición pasiva frente a los cambios que ya están ocurriendo.

Una paternidad más cercana

Entre los principales ámbitos donde pueden observarse beneficios de las nuevas masculinidades, De Keijzer destacó la paternidad.

Explicó que una participación más activa de los hombres en la crianza genera beneficios para las niñas y niños, pero también para los propios padres, al permitirles construir vínculos más cercanos y emocionales con sus hijos.

Cuestionó el modelo tradicional que reduce la función paterna a la de proveedor económico, ya que, aunque puede generar satisfacción por cumplir con esa responsabilidad, también puede privar a los hombres de una parte importante de la experiencia de acompañar el crecimiento de sus hijos.

Una paternidad basada en el cuidado, el respeto y la expresión emocional, sostuvo, permite participar de manera más plena en las distintas etapas de la vida de las hijas e hijos, desde el nacimiento hasta la adolescencia e incluso la adultez.

El investigador resumió esta transformación como un esquema de “ganar-ganar”, porque fortalece el desarrollo de las infancias y, al mismo tiempo, mejora la experiencia de los propios hombres dentro de la familia.

Finalmente, señaló que la construcción de una sociedad más respetuosa requiere validar y valorar a todos sus integrantes, así como comprender que el avance de las mujeres y el reconocimiento de los derechos de niñas, niños y adolescentes representan pasos positivos hacia una sociedad más igualitaria.

“El avance de las mujeres” debe entenderse como parte de una transformación social que beneficia al conjunto de la población, concluyó.

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