
En la política, los resultados terminan imponiéndose sobre los discursos. Ese parece ser el caso del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), instituto político que durante los últimos años ha transitado de ser un aliado estratégico a convertirse en uno de los principales pilares de la coalición que encabezan Morena y el Partido del Trabajo (PT).
A nivel nacional, el Verde vive uno de los momentos más sólidos de su historia. Su presencia en el Congreso de la Unión le ha permitido impulsar una agenda legislativa enfocada en la protección del medio ambiente, el bienestar animal, el fortalecimiento de programas sociales, el desarrollo sustentable, la salud pública y la transición energética. Esa capacidad de negociación le ha dado un peso específico dentro de la mayoría legislativa que respalda el proyecto de la Cuarta Transformación.
Pero la fortaleza del PVEM no se limita al ámbito legislativo. El partido gobierna entidades estratégicas del país y participa de manera determinante en administraciones estatales y municipales, consolidando una estructura política que hoy representa uno de los principales activos de la alianza oficialista rumbo a los próximos procesos electorales.
En Baja California Sur ese crecimiento también es evidente.
Bajo la dirigencia estatal de Andrés Liceaga Gómez, el Partido Verde ha logrado consolidar una organización con presencia territorial en los cinco municipios del estado, fortaleciendo sus estructuras y ampliando su capacidad de operación política. Lejos de limitarse al trabajo electoral, el partido ha construido una agenda permanente de vinculación con distintos sectores sociales, lo que le ha permitido incrementar su presencia en la vida pública sudcaliforniana.
Los números respaldan ese crecimiento.
En la elección de 2021, el PVEM se ubicó como la tercera fuerza política en Baja California Sur, un resultado que marcó un punto de inflexión para el instituto político. Hoy cuenta con representación en los cinco ayuntamientos mediante regidores, además de tener presencia en el Congreso del Estado con un diputado local, Erick Iván Agúndez, consolidando una plataforma institucional que le permite incidir tanto en la agenda municipal como en la estatal.
Desde esos espacios, la agenda del Verde en Baja California Sur ha privilegiado temas relacionados con la protección ambiental, el desarrollo urbano ordenado, el acceso al agua, el bienestar animal, la transparencia gubernamental y el fortalecimiento de políticas públicas orientadas al desarrollo sostenible, temas que además cobran especial relevancia en una entidad cuya principal actividad económica depende precisamente de la conservación de sus recursos naturales y del turismo.
En el terreno político, el partido también comienza a mostrar cartas importantes rumbo al proceso electoral de 2027.
Uno de sus principales activos es Alberto “Cheto” Alvarado, quien busca coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en Baja California Sur. Su presencia territorial, el trabajo realizado en distintos municipios y su cercanía con diversos sectores sociales lo colocan como uno de los perfiles que el Verde impulsará dentro del proceso interno de la alianza.

La lógica política indica que el crecimiento del PVEM dentro de la coalición podría traducirse en mayores espacios de representación. Particularmente en Los Cabos, municipio con el mayor peso electoral y económico del estado, el Verde aparece con una oportunidad importante.
Si los criterios de paridad establecen que corresponde postular a un hombre como candidato de la alianza a la alcaldía de Los Cabos, el PVEM podría legítimamente aspirar a encabezar esa candidatura. No sería una concesión política, sino el reconocimiento a un partido que ha incrementado su votación, ampliado su estructura y fortalecido su presencia institucional.
Las alianzas políticas también se construyen a partir de los resultados, y el Verde ha demostrado que puede aportar organización, votos y gobernabilidad.
En ese contexto, Morena, PT y PVEM enfrentan un reto común: mantener la unidad que les permitió consolidar el proyecto de la Cuarta Transformación en Baja California Sur. Sin embargo, esa unidad también implica reconocer el crecimiento de cada una de las fuerzas que integran la coalición.
El Partido Verde llega al nuevo ciclo político con una dirigencia fortalecida, representación en los cinco municipios, presencia en el Congreso local, una agenda legislativa alineada con las prioridades nacionales y cuadros competitivos para disputar posiciones relevantes.
El tablero político comienza a moverse y, a diferencia de otros momentos, el Verde ya no observa la partida desde la banca. Hoy juega en la cancha principal y sus fichas empiezan a tener un peso cada vez mayor en las decisiones que definirán el futuro político de Baja California Sur.



