Baja California Sur puede convertirse en una de las grandes apuestas del PAN rumbo a 2027. El próximo 27 de agosto, la plana mayor del panismo nacional llegará a la entidad para celebrar su plenaria y, en un movimiento que tendrá evidente lectura política, respaldar a Francisco “Pancho” Pelayo y oficializarlo como aspirante del partido a la gubernatura.
El mensaje será claro: el PAN ya decidió que Baja California Sur es territorio de batalla y que Pelayo será su carta para intentar recuperar el estado.
No es una apuesta menor. En el mapa interno de la oposición, Baja California Sur aparece entre las entidades donde PAN, PRI y Movimiento Ciudadano consideran que pueden cerrar la brecha frente a Morena. La diferencia es que, en el caso sudcaliforniano, el PAN ya tiene perfil, estructura y candidato.
Pelayo llega con experiencia electoral, reconocimiento territorial y una trayectoria que le permite competir más allá del voto duro panista. Su desafío será convertir esas fortalezas en una candidatura capaz de sumar a sectores ciudadanos inconformes y, sobre todo, aprovechar el escenario que se está abriendo frente a Morena.
Porque el mayor activo de la oposición podría terminar siendo la división del bloque gobernante.
Morena y sus aliados enfrentan desde ahora una disputa por candidaturas, grupos y posiciones de poder. Las aspiraciones anticipadas y los desencuentros internos pueden terminar fragmentando una estructura que, hasta hoy, ha mantenido una ventaja importante.
Y ahí está la oportunidad.

El PAN no necesita que Morena desaparezca; necesita que deje de ser un bloque compacto.
Si Pelayo logra consolidar una candidatura competitiva mientras Morena llega dividido a la contienda, Baja California Sur podría pasar de ser una elección aparentemente definida a convertirse en una de las disputas más cerradas de 2027.
La propia oposición nacional comienza a reconocerlo. Baja California Sur está entre los estados donde el PAN confía en avanzar; el PRI observa también posibilidades en distintas entidades y Movimiento Ciudadano busca consolidar espacios donde puede romper el predominio guinda.
Incluso quienes hoy descartan alianzas empiezan a reconocer que, en determinados estados, la suma de fuerzas podría ser la diferencia entre competir y ganar.
Pero antes de cualquier alianza, el PAN quiere dejar una señal contundente.
El 27 de agosto, con toda su dirigencia nacional reunida en Baja California Sur, el panismo arropará a Pancho Pelayo y lo colocará oficialmente en la línea de salida por la gubernatura.
Será el banderazo de una estrategia que pretende convertir la división de Morena en oportunidad electoral.
La elección todavía está lejos y nadie puede darla por ganada. Pero algo ya cambió: el PAN dejó de mirar Baja California Sur como una plaza difícil de recuperar y comenzó a verla como una gubernatura que sí puede disputar.
Y mientras Morena y sus aliados comienzan a dividirse por el futuro, los azules ya tienen candidato.
La batalla apenas comienza.


