Teherán / Medio Oriente.— En el contexto de la escalada bélica con Estados Unidos e Israel, Irán anunció el cierre total del Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta, y advirtió que atacará cualquier embarcación que intente cruzarlo. La decisión ya provocó un fuerte repunte en los precios internacionales del petróleo y del gas natural.
El anuncio fue realizado por Ebrahim Jabari, asesor del comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria iraní, quien aseguró que la vía marítima “está cerrada” y que las fuerzas navales responderán con acciones militares si algún buque intenta transitar por la zona.
Un corredor vital para la energía global
El estrecho, ubicado entre Irán y Omán, conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo. En su punto más angosto mide apenas 33 kilómetros y concentra cerca de una quinta parte del consumo mundial de petróleo. Según estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, alrededor de 20 millones de barriles diarios cruzan por este corredor, lo que lo convierte en un punto crítico para el comercio energético internacional.
Por esta ruta circula gran parte del crudo producido por países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irán, además de la mayoría del gas natural licuado exportado por Qatar.
Impacto inmediato en los mercados
Incluso antes del anuncio formal del cierre, el precio del crudo ya mostraba volatilidad debido a los bombardeos iniciados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos iraníes. Tras confirmarse la clausura del estrecho, el petróleo registró nuevas alzas y el gas natural en Europa subió hasta un 40% en una sola jornada.
Analistas advierten que una interrupción prolongada del tránsito marítimo podría generar un “shock energético” global, afectar cadenas de suministro y provocar presiones inflacionarias en múltiples economías.
¿A quién afecta más?
China figura entre los países más expuestos, ya que importa grandes volúmenes de crudo iraní que transitan por Ormuz. También economías asiáticas como India, Japón y Corea del Sur dependen en gran medida del petróleo que cruza este paso.
En el pasado, Teherán había amenazado con cerrar el estrecho, pero nunca lo había hecho de manera formal. Expertos coinciden en que, aunque Irán podría bloquear temporalmente la ruta mediante minas navales o ataques con lanchas rápidas y misiles antibuque, Estados Unidos y sus aliados tendrían capacidad militar para restablecer el tráfico marítimo, como ocurrió durante la llamada “guerra de los petroleros” en la década de 1980.
Por ahora, la clausura del Estrecho de Ormuz coloca al mercado energético mundial en territorio incierto y eleva el riesgo de una confrontación regional de mayores proporciones.


