San José del Cabo.- Uno de los grandes retos de la iglesia de cara al próximo año es ir tras la recuperación de las familias porque un buen número de ellas están quebradas, son disfuncionales y no han podido salir de su problemática como las adicciones, indiferencia y maltrato, así lo expresó el párroco de la Misión del Señor San José, Juan Gómez Esqueda.
Definitivamente afecta muchísimo esto que está sucediendo, nosotros si vemos desde la ventana de nuestra casa hacia afuera vemos muchas broncas, pero hay que ver hacia adentro porque lo que se vive afuera comienza desde la familia, expuso.
“Cuando hablamos por ejemplo de los grandes narcotraficantes, ellos fueron parte de una familia y fueron un día bautizados e hicieron primera comunión, confirmación pero si sus papás solamente se preocuparon por mandarlos a catecismo para que recibieran un sacramento, en realidad no es mucho lo que se está sembrando en ellos cuando se vive una desintegración, se vive la agresión continua, cuando los jóvenes incluso no tienen oportunidades para salir adelante viene el sentimiento de fracaso, de frustración sus ilusiones ya no son tener una familia sino en vivir el momento y punto”.
Si bien esta es una gran tarea para la iglesia católica, lo es fundamentalmente para los padres de familia, para que busquen ese acompañamiento y cercanía con los hijos, en el diálogo que debe ser permanente y alejarlos de muchos distractores que cada vez los distancia de esa integración familiar y sin familia sana no puede haber una sociedad sana, remarcó.
“A veces el papá o la mamá se dan cuenta de que su hijo es drogadicto cuando ya lo detuvieron con una dosis en la calle, aquí en Los Cabos somos una comunidad aún pequeña y todavía podemos hacer algo a comparación con megalópolis como la Ciudad de México o Guadalajara donde a veces los papás ven a sus hijos crecer durmiendo y salen en la mañana temprano los hijos están durmiendo, la nana es la abuela, quien influye en ellos son maestros, tutores, directores técnicos en su equipo donde van, el maestro de idiomas, no hay acompañamiento”.
Hoy dentro del hogar los niños o jóvenes se la pasan encerrados en su cuarto, llega el momento en que están tanto en las redes sociales, juegos, computadora que no hay convivencia con sus padres y otros familiares y es un círculo que se debe romper por el bien de toda la familia.


