- Los refrescos sin azúcar pueden ser una alternativa para reducir el consumo de azúcar, pero lo ideal es que su consumo sea cada vez menos frecuente; será mejor tomar agua
Por la Mtra. Delia Guadalupe Estrada Palafox, directora del Departamento Académico de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG)
En los últimos años, los refrescos sin azúcar han ganado popularidad entre quienes buscan reducir el consumo de azúcar o controlar su peso. Pero, ¿realmente son una opción saludable o solo una alternativa menos perjudicial?
La principal diferencia entre los refrescos tradicionales y las versiones sin azúcar es que estas últimas utilizan edulcorantes no nutritivos como aspartame, acesulfame K o sucralosa, en lugar de azúcar. Los edulcorantes proporcionan un sabor dulce sin aportar calorías y se utilizan como sustitutos del azúcar. Por ello, sustituir las bebidas azucaradas por sus versiones sin azúcar puede ayudar a disminuir el consumo de azúcares añadidos y formar parte de una estrategia para el control del peso.
Sin embargo, esto no significa que sean bebidas saludables. Aunque no aportan azúcar, tampoco proporcionan otros nutrientes importantes. Además, muchas de estas bebidas, especialmente las de cola, contienen ácido fosfórico, un aditivo que les confiere su sabor característico.
Algunos estudios han encontrado que un consumo elevado y habitual de refrescos de cola podría asociarse con una menor densidad mineral ósea y un mayor riesgo de fracturas; sin embargo, la evidencia actual no permite concluir que el ácido fosfórico sea la causa directa, ya que también influyen otros factores. Asimismo, se han observado asociaciones entre el consumo frecuente de refrescos sin azúcar y un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cambios en la microbiota intestinal, aunque hasta el momento no se ha demostrado una relación de causa y efecto.
Respecto a los edulcorantes, las autoridades sanitarias han concluido que son seguros cuando se consumen dentro de las cantidades consideradas aceptables. Aun así, los expertos coinciden en que se necesitan más estudios para comprender sus posibles efectos a largo plazo.
Otro aspecto a considerar es la salud bucal. Aunque los refrescos sin azúcar no favorecen la aparición de caries como las bebidas azucaradas, siguen siendo bebidas ácidas y su consumo frecuente puede contribuir al desgaste del esmalte dental.
Entonces, ¿son una mejor opción que los refrescos tradicionales? Si la comparación se centra únicamente en el contenido de azúcar y calorías, la respuesta es sí. Para quienes consumen refresco de manera habitual, elegir una versión sin azúcar puede ser una estrategia para reducir la ingesta de azúcares añadidos.
Sin embargo, no deben considerarse una bebida de consumo libre ni un sustituto del agua. Aunque la evidencia disponible indica que pueden ser una alternativa frente a las bebidas azucaradas, aún se requiere más investigación sobre sus efectos a largo plazo. Por ello, lo recomendable es consumirlos esporadicamente y, si se puede, evitarlo y mantener el agua natural como la principal fuente de hidratación.
Si el objetivo es mejorar la calidad de la alimentación, lo ideal es que el consumo de refrescos, incluso los que no contienen azúcar, sea cada vez menos frecuente. En su lugar, se puede optar por agua natural con rodajas de limón, naranja, pepino o frutas frescas, agua mineral con limón y menta, o infusiones frías de jamaica, canela o frutos rojos sin azúcar. Para quienes consumen refresco todos los días, una estrategia útil es disminuir su consumo de forma gradual, alternando cada porción con un vaso de agua y reduciendo poco a poco la frecuencia.
Los refrescos sin azúcar pueden ser una alternativa para reducir el consumo de azúcar, pero lo ideal es que su consumo también sea ocasional y cada vez menos frecuente. El objetivo no es sustituir un tipo de refresco por otro, sino hacer del agua natural la bebida principal.


