
La carrera por la alcaldía de Los Cabos ya comenzó, aunque todavía no tenga candidatos oficiales. Con la apertura de la convocatoria de Morena para las presidencias municipales del país, en el principal municipio turístico de Baja California Sur empiezan a moverse las piezas de un tablero donde confluyen intereses partidistas, proyectos personales y una alianza que tendrá que resolver algo más que el nombre de su próximo abanderado.
Los Cabos es, por razones políticas, económicas y demográficas, una plaza estratégica. Y en la disputa por la llamada joya de la corona, nadie quiere quedarse fuera de la fotografía.
Pero antes de conocer al candidato o candidata de la coalición Morena-PT-PVEM, cada partido tendrá que poner sobre la mesa sus propias cartas. Ahí comienza el primer filtro: medir fuerzas, negociar posiciones y, llegado el momento, decidir quién tiene posibilidades reales de competir y quién deberá conformarse con otra posición en el tablero.
En el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), los nombres que comienzan a mencionarse son los de Andrés Liceaga Gómez y Jesús Alberto “Cheto” Alvarado. Ambos representan opciones que podrían entrar en la conversación interna del partido, aunque falta conocer qué ruta tomará el Verde en una negociación donde las candidaturas no se definirán únicamente por las aspiraciones individuales.
En el Partido del Trabajo (PT), la lista también tiene lo suyo. Gaby Montoya, Luis Armando Díaz, José Manuel Larumbe Pineda y Nelly Dolores Alfaro han levantado la mano, mientras que Christian Agúndez Gómez podría entrar nuevamente en la ecuación si decide buscar la elección consecutiva.
El caso de Agúndez merece atención aparte. Su eventual participación modificaría la discusión interna, pues no sería lo mismo elegir entre nuevos perfiles que resolver si quien encabeza actualmente el gobierno municipal busca continuar en el cargo. Por ahora, lo importante es distinguir entre una posibilidad política y una decisión formal que todavía tendría que confirmarse.
Morena, por su parte, tampoco tiene una lista corta. Entre los nombres que circulan aparecen Carlos Castro, Eda Palacios, Karina de la O, Cristina Contreras, Alejandro Rojas, Petra Juárez y Ernesto Ibarra Montoya, además de quienes podrían incorporarse conforme avance el proceso.
Una baraja amplia, con perfiles distintos y aspiraciones que tendrán que pasar por los mecanismos internos del partido. Porque una cosa es levantar la mano y otra muy diferente es superar los filtros que establezca la dirigencia.
Y aquí aparece el primer dato que merece atención.
En los últimos días han circulado encuestas telefónicas que preguntan por Carlos Castro, Luis Armando Díaz, Eda Palacios, Gaby Montoya y Christian Agúndez. Sin embargo, en esos ejercicios no aparecen todos los nombres que ya se mencionan en la conversación política local.
La pregunta es inevitable: ¿se trata de sondeos privados para medir el posicionamiento de algunos perfiles o existe una selección previa de nombres que los encuestadores consideran relevantes?
Por ahora, no hay elementos suficientes para afirmar que Morena haya realizado una medición interna definitiva ni que esos cinco personajes integren una lista oficial de finalistas. Tampoco se conoce, con la información disponible, quién encargó los sondeos, cuál fue su metodología o qué universo de personas fue consultado.
Y en política, esos detalles importan. Una encuesta telefónica sin ficha técnica, patrocinador identificado y metodología verificable puede alimentar la conversación, pero no basta para establecer quién encabeza las preferencias ni quién tiene asegurada una candidatura.
El calendario, mientras tanto, comienza a apretar. Los aspirantes tienen hasta el 18 de octubre para registrarse, de acuerdo con las fechas señaladas para esta etapa del proceso. Entre diciembre y enero podría conocerse quién obtiene la nominación, aunque habrá que estar atentos a los plazos y determinaciones oficiales de los partidos.
Después vendrá otra batalla: las diputaciones locales. También en ese terreno se abrirán registros y comenzará la búsqueda de espacios, acuerdos y candidaturas. Porque en una negociación de coalición no solamente se discute quién competirá por la alcaldía; también se ponen en juego las posiciones que cada fuerza política considera indispensables para mantener su presencia y peso en el municipio.
La clave será observar cómo se distribuyen las candidaturas entre Morena, PT y PVEM, qué criterios prevalecen y hasta dónde llegan los acuerdos entre las dirigencias. Las encuestas pueden ser un instrumento de decisión, pero también será necesario conocer las reglas, los procedimientos y los resultados que oficialmente se den a conocer.
Y hay un antecedente que aconseja no dar nada por resuelto antes de tiempo: el proceso interno para definir la coordinación de la Cuarta Transformación en Baja California Sur. Aquella contienda dejó claro que las aspiraciones individuales y las expectativas de los grupos políticos no siempre terminan reflejadas en el resultado final.
La lección es sencilla: ninguna candidatura está definida hasta que se anuncia formalmente.
Por eso, en Los Cabos, los nombres seguirán apareciendo, las mediciones continuarán alimentando especulaciones y cada partido buscará llegar a la mesa de negociación con argumentos para defender sus posiciones.
Los que aspiran ya comenzaron a moverse. Los que suspiran todavía esperan su oportunidad. Y quienes observan desde las dirigencias tendrán que decidir cómo equilibrar las encuestas, los acuerdos y la fuerza de cada partido.
La pregunta de fondo no es solamente quién quiere gobernar Los Cabos, sino cómo decidirá la coalición quién debe representar a sus tres partidos en la contienda de 2027.
Por lo pronto, la carrera está abierta y el tablero todavía tiene casillas por ocupar.
Hagan sus apuestas, pero no confundan los rumores con las decisiones ni las encuestas telefónicas con una candidatura resuelta. En política, hasta que se cuentan los votos —o se anuncia oficialmente el resultado de una selección interna—, el desenlace sigue pendiente.


