Los Cabos, Baja California Sur.— La dirigencia de Morena en Baja California Sur enfrenta inconformidad entre parte de su militancia luego de que un evento convocado oficialmente como un acto de unidad partidista fuera señalado por asistentes como un espacio que terminó favoreciendo políticamente a una de las aspirantes a la coordinación de los trabajos de la 4T en BCS.
De acuerdo con militantes que participaron en la reunión realizada el pasado sábado, la convocatoria se presentó como una actividad institucional orientada a fortalecer la cohesión interna del movimiento; sin embargo, durante su desarrollo —afirman— el encuentro derivó en expresiones de respaldo hacia Quiroga Romero y su grupo político, situación que generó reclamos por considerar que se rompió el principio de equidad entre los distintos perfiles que aspiran a participar en los procesos internos del partido.
Los inconformes sostienen que utilizar eventos convocados bajo el carácter institucional para proyectar a un solo actor político provoca desconfianza entre la militancia y envía un mensaje de desigualdad en momentos en que Morena busca mantener la unidad rumbo a la definición de sus futuras candidaturas.
Quienes manifestaron su inconformidad señalaron que acudieron al llamado bajo la premisa de fortalecer al partido y no para participar en actividades que pudieran interpretarse como actos anticipados de respaldo a una figura en particular, por lo que demandaron que las convocatorias institucionales mantengan un carácter estrictamente neutral.
Tras las críticas surgidas al interior del partido, la presidenta estatal de Morena, Karina González Gavarain, reconoció que no estuvo presente en el encuentro y manifestó que será necesario reforzar la supervisión de este tipo de actividades para garantizar que prevalezca el respeto entre los distintos liderazgos que integran la coalición de la Cuarta Transformación.
La dirigente sostuvo que los espacios institucionales deben privilegiar la unidad y la convivencia política sin favorecer a ningún proyecto en particular, con el propósito de preservar condiciones de imparcialidad y evitar que este tipo de episodios profundicen las diferencias internas dentro del movimiento.
El episodio ocurre en un contexto de creciente efervescencia política en Baja California Sur, donde distintos grupos y liderazgos de Morena comienzan a posicionarse de cara a los procesos internos que definirán las candidaturas para los próximos comicios, una etapa en la que el llamado al “piso parejo” se ha convertido en una de las principales exigencias de la militancia.


