Dos hechos violentos en menos de 72 horas reavivan las señales de un posible reacomodo criminal en el principal destino turístico de Baja California Sur
Por Jorge Luis Ibáñez
Los Cabos, B.C.S.– La madrugada del domingo y el transcurso del lunes dejaron algo más que dos investigaciones abiertas. Dejaron un mensaje que los cuerpos de inteligencia y las autoridades ministeriales analizan con cautela: la violencia de alto impacto volvió a irrumpir en Los Cabos, un municipio donde, durante años, distintas organizaciones criminales han disputado el control de una de las plazas más rentables del noroeste del país.
En menos de veinticuatro horas ocurrieron dos hechos que, aunque oficialmente no han sido relacionados, han generado una fuerte expectativa entre las corporaciones de seguridad.
El primero fue la balacera registrada dentro del bar Terrazas, en Cabo San Lucas.
El segundo, el hallazgo de un cuerpo abandonado en un predio de la colonia La Ballena, en San José del Cabo.
Ambos episodios se producen en momentos en que autoridades federales y estatales han intensificado operativos contra células delictivas asentadas en el municipio.
EL HOMBRE QUE NO SALIÓ CON VIDA DEL BAR
La madrugada del domingo terminó con tres personas muertas y un herido dentro del establecimiento.
Entre ellas fue identificado Jesús Ricardo Rodríguez Cordero, alias “El Carroñas” o “El Pantera”, quien desde hace tiempo había sido mencionado en diversas investigaciones periodísticas y reportes abiertos como un presunto operador de una célula ligada a Los Chapitos en Los Cabos. Sin embargo, esa presunta vinculación no ha sido confirmada oficialmente por la Procuraduría General de Justicia del Estado ni por autoridades federales.
Las investigaciones ministeriales apuntan, de manera preliminar, a que el encuentro entre las víctimas cambió de rumbo en cuestión de segundos.
Versiones obtenidas por fuentes oficiales señalan que Rodríguez Cordero comenzó a sospechar que las personas con las que convivía pretendían privarlo de la libertad o asesinarlo.
En un movimiento inesperado, presuntamente logró desarmar a uno de ellos dentro de los sanitarios.
Con esa arma habría disparado contra dos de sus acompañantes.
Un tercero resultó herido.
Pero el intercambio de disparos no terminó ahí.
El herido habría respondido la agresión con un arma distinta y terminó privándolo de la vida.
Cuando los agentes ministeriales ingresaron al inmueble encontraron una escena caótica, con múltiples casquillos percutidos y tres personas sin vida.
La identificación de “El Pantera” fue posible porque portaba una credencial para votar con fotografía.
Junto a él murieron Adolfo Calderón Velázquez, comerciante de 23 años originario de Tabasco, y José Manuel Villagrana Trejo, de 26 años, originario de Guanajuato.
Herido de muerte, Yair Antonio Morales de la Cruz, de 23 años de edad, originario de Baja California Sur, ingresó a un hospital de la ciudad bajo un fuerte operativo policiaco-militar, al ser pieza clave en el esclarecimiento de los hechos.
EL SEGUNDO HALLAZGO
Mientras las autoridades aún procesaban la información del enfrentamiento, durante el lunes comenzó a circular una nueva versión.
En un predio de la colonia La Ballena, en San José del Cabo, fue localizado el cuerpo de un hombre.
Vestía camisa blanca de manga larga, pantalón de mezclilla azul, calcetines negros y bóxer azul.
Casi de inmediato comenzaron las especulaciones en redes sociales.
Diversas publicaciones aseguraban que podría tratarse de Carlos Beltrán Olmedo, quien hasta hace algunas semanas formó parte de la administración municipal de Los Cabos.

La PGJE tuvo que salir aclarar a la opinión pública y a los medios de comunicación que los restos óseos localizados “el día de ayer en una inhumación clandestina en las inmediaciones de la zona conocida como “La Ballena”, en el municipio de Los Cabos, aún no han sido identificados”.
“ Los estudios de genética forense aplicados a restos óseos conllevan un proceso científico de alta complejidad técnica. La extracción de ADN viable de muestras óseas requiere de tratamientos químicos y biológicos específicos y minuciosos, cuyos tiempos de desarrollo son indispensables para garantizar la certeza y validez científica de los resultados”.
EL CONTEXTO
Los Cabos no es ajeno a este tipo de episodios.
Desde hace varios años, informes de seguridad y expedientes judiciales han documentado que el municipio ha sido escenario de disputas entre distintas organizaciones criminales debido a su posición estratégica, su dinamismo económico y el flujo permanente de personas y recursos.
Durante los últimos meses, corporaciones federales han desplegado operativos que derivaron en cateos, detenciones, aseguramientos de armas, drogas y vehículos, además de enfrentamientos con civiles armados.
Estos golpes han sido interpretados por analistas de seguridad como posibles factores que generan reacomodos internos dentro de las estructuras delictivas. Sin embargo, las autoridades no han establecido públicamente que los hechos recientes respondan a esa dinámica, por lo que cualquier relación entre ambos casos sigue siendo materia de investigación.

LA PLAZA BAJO OBSERVACIÓN
Fuentes consultadas dentro de los cuerpos de seguridad reconocen que el municipio permanece bajo vigilancia permanente.
La prioridad es determinar si la balacera del bar Terrazas fue consecuencia de un conflicto interno entre integrantes de un mismo grupo, un intento de privación ilegal de la libertad, un ajuste de cuentas o un enfrentamiento derivado de otras circunstancias.
En paralelo, los peritos trabajan para establecer la identidad del hombre localizado en La Ballena y determinar la causa de su muerte.
Por ahora, las investigaciones avanzan por separado.
No obstante, la coincidencia temporal de ambos acontecimientos ha elevado el nivel de atención de las autoridades de los tres órdenes de gobierno.
Las preguntas que siguen sin respuesta
Mientras la Procuraduría General de Justicia del Estado mantiene el hermetismo sobre ambas carpetas de investigación, persisten interrogantes que marcarán el rumbo de las indagatorias:
• ¿Qué originó realmente la balacera dentro del bar Terrazas?
• ¿Existía una relación previa entre las cuatro víctimas?
• ¿Quién es oficialmente la persona localizada sin vida en La Ballena?
• ¿Existe algún vínculo entre ambos acontecimientos?
• ¿Se trata de hechos aislados o del reflejo de un nuevo reacomodo de grupos delictivos en Los Cabos?
Hasta que la autoridad ministerial concluya las investigaciones, esas preguntas permanecen sin respuesta. Lo cierto es que, en menos de tres día, Los Cabos volvió a ser escenario de hechos de alto impacto que recuerdan los periodos más complejos de violencia que ha vivido el municipio, en un contexto donde la prudencia informativa y la confirmación oficial de los datos resultan esenciales para evitar especulaciones y preservar la integridad de las investigaciones.


