
En política, el reloj nunca se detiene. Aunque la elección para renovar la gubernatura de Baja California Sur todavía luce lejana, la realidad es que la sucesión ya está en marcha. Los movimientos dejaron de ser discretos; hoy se expresan en giras, reuniones, posicionamientos mediáticos, encuestas y mensajes cuidadosamente dirigidos a la militancia.
La gran batalla no será, por ahora, entre partidos. Será dentro del propio bloque gobernante.
Morena, junto con sus aliados, abrió formalmente el proceso interno para definir a quien encabezará el proyecto de la Cuarta Transformación en la entidad. El registro de aspirantes confirmó algo que ya era evidente: existe una competencia intensa entre grupos políticos, cada uno convencido de tener al perfil más competitivo.
La alcaldesa de La Paz, Milena Quiroga Romero, llega como fuerte aspirante después de estar más de 4 años como presidenta municipal de la capital del estado. Sus simpatizantes sostienen que representa la continuidad natural del proyecto morenista.
Dicen sus criticos que su principal fortaleza es que tiene el apoyo del actual gobernador y de la presidenta de la República Claudia Sheinbaum Pardo, En materia de encuestas tienen sus propios número y la ubican en primer lugar.
Pero enfrente aparecen otros nombres que buscan romper esa narrativa.
El diputado federal Manuel Cota Cárdenas apuesta a construir una candidatura con presencia territorial y cercanía con diversos sectores sociales.
También figura el secretario general de Gobierno, Saúl González Núñez, cuya principal fortaleza radica en la operación política y el conocimiento del aparato gubernamental.
En la lista aparece además Diana Von Borstel, quien intenta abrirse espacio en un proceso donde la competencia femenina también será determinante.
Quien parece haber encontrado un momento de crecimiento político es Christian Agúndez Gómez. El alcalde de Los Cabos no solo ha consolidado una presencia importante en el municipio con mayor peso electoral del estado, sino que las mediciones más recientes lo colocan como el perfil con mayor respaldo dentro del bloque de Morena rumbo a la definición de la candidatura.
Diversas encuestas publicadas en las últimas semanas lo ubican en el primer lugar de las preferencias internas, lo que confirma que dejó de ser un aspirante emergente para convertirse en uno de los principales protagonistas de la sucesión.
Mientras tanto, el Partido Verde también puso sobre la mesa el nombre de Alberto Alvarado Aragón, enviando un mensaje de que ningún aliado pretende llegar únicamente como espectador al proceso.
Sin embargo, la verdadera pregunta no es quién levantó primero la mano.
La pregunta es quién llegará entero a septiembre, cuando las encuestas comiencen a definir a los finalistas.
Porque en Morena las reglas cambiaron.
La dirigencia nacional ha endurecido los filtros, exige disciplina, prohíbe campañas anticipadas y advierte que habrá consecuencias para quienes violen la convocatoria. La prioridad nacional es evitar fracturas como las observadas en otros estados.
La oposición, por su parte, observa el escenario.
El PAN, Movimiento Ciudadano y el PRI todavía no muestran un liderazgo dominante capaz de capitalizar un eventual desgaste interno de Morena. Eso convierte, por ahora, la disputa oficialista en el verdadero centro de gravedad de la política sudcaliforniana.
Pero hay otro elemento que pocas veces aparece en las encuestas.
La ciudadanía.
En Baja California Sur los electores suelen premiar los resultados más que los discursos. Agua potable, movilidad, seguridad, crecimiento urbano, vivienda y servicios públicos serán mucho más importantes que cualquier guerra de espectaculares o campañas en redes sociales.
Quien aspire a gobernar el estado tendrá que demostrar que sabe resolver problemas, no solamente ganar reflectores.
Porque la política moderna castiga la soberbia.
Y premia la eficacia.
Los próximos meses serán una prueba de resistencia.
Algunos crecerán.
Otros se desinflarán.
Y varios descubrirán que una candidatura no se gana con aplausos de los propios, sino con la confianza de quienes todavía no han decidido por quién votar.
La carrera ya comenzó.
Pero la meta sigue muy lejos.


