todos los casos de cáncer; además, es la segunda causa de muerte por cáncer a nivel global.
• En México, cada año se diagnostican cerca de 15 mil casos nuevos y es el tercer cáncer más común en el país.
• La detección oportuna mediante estudios como la colonoscopia puede mejorar de forma significativa la supervivencia y la calidad de vida de las personas.
Ciudad de México, 25 de marzo de 2026. El cáncer colorrectal, que afecta al colon (intestino grueso) o al recto, es uno de los tipos de cáncer más frecuentes a nivel mundial y una de las principales causas de muerte por cáncer. Por esta razón, cada 31 de marzo se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer Colorrectal, una fecha que busca visibilizar la magnitud de esta enfermedad, promover la prevención y recordar que, detectada a tiempo, puede tratarse de manera efectiva.
Este padecimiento generalmente se origina a partir de pólipos no cancerosos, es decir, crecimientos anormales de tejido en la pared interna del colon o del recto y que, con el tiempo, pueden transformarse en tumores malignos si no se detectan y tratan a tiempo. De acuerdo con estimaciones internacionales, este tipo de cáncer representa aproximadamente el 10% de todos los casos de cáncer en el mundo y es la segunda causa de muertes relacionadas con esta enfermedad.
En el contexto de este Día Mundial, las cifras recuerdan la urgencia de actuar, pues en 2022 se registraron cerca de 1.9 millones de nuevos casos y poco más de 900 mil defunciones , y para 2040 se proyecta que la carga del cáncer colorrectal aumente a 3.2 millones de casos nuevos por año (63% más) y a 1.6 millones de muertes anuales (73% más).
En México, se diagnostican cada año alrededor de 15 mil casos nuevos de cáncer colorrectal y se considera el tercer cáncer más común en el país, además de ser la primera causa de muerte por tumores malignos en entidades como la Ciudad de México, el Estado de México y varios estados al norte del país.
En el marco del Día Mundial del contra el Cáncer de Colon, el llamado de los especialistas es claro: “En la mayoría de los casos, las personas no saben que tienen cáncer colorrectal porque lo descubrimos tarde ya que en la práctica, alrededor del 75% de los diagnósticos se hacen en etapas avanzadas”, explicó el Dr. Juan Carlos Sánchez Robles, cirujano general y coloproctólogo. “Tampoco se conoce lo suficiente que existen especialistas como los coloproctólogos, quienes son clave para orientar a los pacientes, realizar los estudios adecuados y ofrecer un tratamiento oportuno”.
Opciones de tratamiento y avances tecnológicos en cirugía colorrectal
El cáncer colorrectal suele presentarse con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años, especialmente en quienes tienen antecedentes familiares o personales de pólipos o tumores colorrectales. Sin embargo, también influyen factores relacionados con el estilo de vida, como el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, que se asocian con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
“El proceso de diagnóstico puede incluir desde la exploración física hasta estudios de imagen como ecografías abdominales, tomografías computarizadas y resonancias magnéticas. Una de las herramientas clave es la colonoscopia o sigmoidoscopia, que permite visualizar directamente el interior del colon y el recto para identificar pólipos o lesiones sospechosas. Además, la toma de biopsias y el análisis histopatológico, junto con pruebas moleculares para identificar mutaciones genéticas o biomarcadores específicos, ayudan a definir el tratamiento más adecuado para cada paciente”, añadió el Dr. Sánchez Robles.
El tratamiento del cáncer colorrectal suele combinar diferentes estrategias terapéuticas, que pueden incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia y, en algunos casos, terapias dirigidas o inmunoterapia. La elección del abordaje depende del estadio de la enfermedad, la localización del tumor, las características del paciente y la presencia de comorbilidades.
Dentro de estas opciones terapéuticas, las cirugías mínimamente invasivas para cáncer colorrectal ofrecen menos complicaciones, estancias hospitalarias más cortas y cicatrices más pequeñas, a comparación de la cirugía abierta, lo que se traduce en beneficios para la salud de los pacientes y facilita un retorno más rápido a sus actividades cotidianas. Estas innovaciones se apoyan en dispositivos especializados que ayudan al cirujano a realizar cortes más precisos, sellar vasos sanguíneos de manera eficaz y reducir el riesgo de fugas o complicaciones postoperatorias. De esta forma, se favorece una recuperación más rápida, estancias hospitalarias más cortas y un retorno más pronto a las actividades cotidianas.
Importancia de la detección oportuna y seguimiento
A pesar de que el cáncer colorrectal es una de las principales causas de muerte por cáncer, se trata de una enfermedad que puede ser prevenible y tratable si se detecta a tiempo. La identificación y extirpación de pólipos durante estudios como la colonoscopia permite detener la progresión hacia un tumor maligno.
Las tasas de supervivencia del cáncer colorrectal varían de manera importante según el estadio en el momento del diagnóstico. Cuando la enfermedad se detecta en etapas tempranas, confinada al colon o al recto (en fase localizada), la supervivencia relativa a 5 años es cercana al 90–91%, mientras que, en etapas avanzadas, con enfermedad diseminada, desciende a alrededor del 13–16%. Por ello, el diagnóstico oportuno, el tratamiento adecuado y el seguimiento periódico son fundamentales para mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida.
Por ello, diversas guías clínicas recomiendan que las personas mayores de 50 años, o incluso antes en caso de tener antecedentes familiares u otros factores de riesgo, acudan de manera periódica a revisiones y estudios de tamizaje. Reconocer síntomas de alarma como cambios persistentes en el hábito intestinal, presencia de sangre en las heces, dolor abdominal, pérdida de peso inexplicada o fatiga crónica es clave para buscar atención oportuna.
“Escuchar al cuerpo, no normalizar síntomas persistentes y acudir con profesionales de la salud capacitados, puede marcar una diferencia decisiva en la evolución del cáncer colorrectal. Por esta razón, no debemos tener miedo, al contrario: un diagnóstico oportuno, un abordaje integral y el uso adecuado de las herramientas tecnológicas disponibles pueden traducirse en mejores resultados para los pacientes y en un uso más eficiente de los recursos del sistema de salud”, concluyó el Dr. Sánchez Robles.


